Colombia: río y mar.

Colombia: río y mar.
"Es mejor ser dueño de tu silencio que esclavo de tus palabras".

domingo, 19 de mayo de 2013

¿QUÉ FUE LO QUE QUIZO DECIR EL SEÑOR JARAMILLO?


La polémica conferencia del Alto Comisionado para la paz, señor Sergio Jaramillo, en la Universidad Externado el pasado 09 de mayo, nos deja una serie de cuestionamientos que pretendo ilustrar.

Al inicio de su conferencia, el Comisionado destacó las premisas básicas en las que se fundamentan los diálogos de la Habana, siendo la primera de ellas, lo inaceptable que resulta la guerra en Colombia, a punto de cumplir 50 años. Al margen de la impunidad que este reconocimiento nos permite predecir - si se considera que la ley de víctimas sólo reconoce como tales a quienes haya sufrido un daño por hechos ocurridos a partir de 1985 y que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles - lo que nos sorprendió realmente fue la segunda de las premisas que sustentan las negociaciones de la Habana: “estamos ante la mejor oportunidad en la historia de ponerle fín” (a la guerra); oportunidad que, aduce, sólo se presenta una vez en una generación.

Ante una aseveración de dicha magnitud, uno se imaginaría que el Sr. Jaramaillo haría un recuento comparativo de esta iniciativa frente a los anteriores esfuerzos, o como mínimo, que el conferencista realizaría un análisis de la oportunidad de los diálogos, explicando algunos aspectos que deben ser considerados al momento de tomar la decisión de iniciar la negociación[1] para  concluir que esta pudo haber sido “la mejor oportunidad en la historia de ponerle fin”.

Ante la ausencia del análisis requerido para llegar a dicha conclusión, me propongo rescatar algunos de éstos aspectos, con el fin de averiguar si efectivamente nos encontramos ante tan halagadora oportunidad.

El primero de éstos aspectos es la convicción conjunta, de gobierno y guerrilla, de que la mejor manera de salir del conflicto es la vía negociada.

Si, como el señor Jaramillo, decimos que es la mejor oportunidad para ponerle fin a la guerra mediante un acuerdo, refiriéndonos con ello a la existencia de una convicción conjunta, estaríamos menospreciando el hecho de que la guerrilla sólo llegó a ella por el papel fundamental que en este sentido jugó el liderazgo de Hugo Chávez. Esta influencia es determinante en la mesa de negociaciones en cuanto a las lealtades que vinculan al gobierno venezolano con la guerrilla, y por todos es conocido que lo que caracteriza al gobierno venezolano, no son propiamente los valores democráticos y de conciliación de intereses entre la sociedad. Esta omisión le resta oportunidades al gobierno Colombiano de entablar una estrategia que evite las interferencias contrarias a los valores democráticos tanto a la hora de establecer acuerdos, como a la hora de iniciar una transición.

El segundo de los aspectos para evaluar la oportunidad de los diálogos, tiene que ver con la opinión pública y su exigencia - o apoyo- a los mismos.

Si, en la calidad del Alto Comisionado, decimos que es la mejor oportunidad para llegar a un acuerdo que ponga fin a un conflicto, refiriéndonos con ello a que la opinión reclama o exige los diálogos, estaríamos omitiendo que el presidente Santos se eligió con el fin de continuar la estrategia de seguridad democrática, y que al iniciar una serie de contactos con dicha guerrilla en completo hermetismo, estos no fueron de buen recibo para el colectivo social que había apoyado su aspiración presidencial en las urnas. Cabe recordar que el Gobierno sólo vino a reconocer que había dado inicio a estos contactos, y que se había concertado una agenda, como paliativo por el fracaso de la reforma a la justicia. Por lo tanto, no sólo el procedimiento mismo que dio origen al inicio de los diálogos, sino también la manera de darlo a conocer a la opinión pública, han sido inoportunos.

Pero si pensáramos que el señor Jaramillo concibe que ésta es la mejor oportunidad para dialogar dado el apoyo que la opinión pública le ha dado al desarrollo de los diálogos, dicha conclusión no podría hacerse de manera tan optimista, conociendo la opinión los pronunciamientos cruzados de gobierno y guerrilla que se convierten en fuertes golpes para el apoyo de la opinión, y en consecuencia, minando el peso del compromiso al que puedan llegar los negociadores en la mesa.

Ahora, si lo que quiso decir el Comisionado, al manifestar que nos encontramos ante la mejor oportunidad que nunca antes hubiésemos tenido para llegar a un acuerdo, refiriéndose a la posibilidad futura de concretarlo, no dejaría de ser una especulación si su argumentación no valorara dos variables que se encuentran mutuamente relacionadas, y que determinan para el futuro de la negociación la firma de un acuerdo[2], como son la correlación de fuerzas y la disposición de la sociedad colombiana para asumir un proceso de negociación.

Si el señor Jaramillo se refería a que ésta era la mejor oportunidad para dialogar, dada la correlación de fuerzas entre guerrilla y gobierno, es innegable que los golpes que se había asestado a dicha guerrilla durante los dos gobiernos anteriores lograron diezmar considerablemente su capacidad operativa, en comparación con ocasiones anteriores en las que el gobierno se ha sentado a negociar. Pero también es cierto que la guerrilla encuentra refugio y apoyo por parte de gobiernos vecinos, habiéndose probado que su presencia es consentida en sus territorios, lo que entre otros asuntos, les permitió evadir las fuerzas de seguridad colombianas. En consecuencia, a pesar de la merma de la capacidad operativa de la guerrilla, no existe una correlación de fuerzas dada la incapacidad del gobierno Colombiano de operar en territorios vecinos. Tampoco podemos negar que la falta del fuero militar le resta capacidad operativa a las fuerzas armadas colombianas frente a la insurgencia, lo que no permite que haya una correlación de fuerzas, en cuanto a lo militar se refiere, entre gobierno y guerrilla.

La correlación de fuerzas es importante en la medida en que se negocia en medio de las hostilidades de parte y parte. Si el gobierno no tiene una fuerza que logre impedir que las acciones bélicas de las farc pretendan sustentar sus posiciones en la mesa de negociación, el gobierno queda ante el peligro de  ver escalado el conflicto y sucumbir ante sus posiciones.

Ahora bien, dado que el análisis de la correlación de fuerzas desborda el tema militar, sobreponiéndose otros aspectos políticos, tampoco puede considerarse que estemos ante la mejor oportunidad para lograr un acuerdo. El hecho de que las farc mantengan su apoyo logístico y financiero a organizaciones de base, a pesar de su actuar delictivo, y que éste apoyo no sea encausado por la justicia, y por ende permanezca en la impunidad, propicia un desbalance en la correlación de fuerzas. Este apoyo a organizaciones de base a menudo se manifiesta en actos de vandalismo y polarización de la sociedad, que impiden que la ciudadanía pueda pronunciarse de manera pacífica y democrática. 

Por último, si lo que quiso decir el Alto Comisionado es que nos encontramos ante la mejor oportunidad para una negociación, refiriéndose a la disposición de la sociedad Colombiana para asumir un proceso de negociación, resulta evidente que omite la incapacidad del gobierno para avanzar en las reformas estructurales que necesita nuestra sociedad para una convivencia pacífica en eventuales escenarios “de transición”, y evitar el escalamiento del conflicto social. Me refiero a la reforma de la educación, la reforma a la justicia, la reforma a la salud y la reforma pensional que a la fecha de hoy, estando próximos a cumplir tres años del inicio del gobierno del presidente santos, no encuentran resultados.

Concluyendo, en el análisis de la “oportunidad” de los diálogos, que el señor Jaramillo ha calificado como “la mejor”, ha omitido argumentar aspectos de la mayor importancia, que dejan por el piso las premisas en que se fundamenta la mesa de negociaciones de la Habana. Tampoco nos parece acertado acudir a un argumento de escasez, como el de “estamos ante un momento de decisiones como sólo se presentan una vez en una generación”, porque descriptivamente no es cierto; y además, no es justo con anteriores gobiernos que han intentado esta posibilidad.



[1] Leguizamo, Camilo. “REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO DE PAZ DEL GOBIERNO DE ANDRÉS PASTRANA Y LAS FARC-EP (1998-2002). En “ARCHIVOS DE ECONOMÍA”. Dirección de Estudios Económicos, Departamento Nacional de Planeación. Documento 204, 12 de agosto de 2004.
[2] Ibídem.

domingo, 5 de febrero de 2012

NO HUBO ACUERDO DE MAYORÍAS PARA PETRO EN EL CONCEJO DE BOGOTÁ, “NI A PUNTA DE COIMAS”

Unas sentidas felicitaciones se merecen los concejales que se declararon en oposición al alcalde Petro esta semana.

Luego de haber escuchado la semana antes de la pasada, al polémico alcalde de Bogotá y a su secretario de gobierno, sobre su confiada e indecente propuesta de atraer a los concejales ajenos a la coalición de gobierno “a punta de puestos en la alcaldía”, los concejales de los partidos opositores le dieron una gran lección sobre la independencia que decidieron mantener frente a la seducción de la nómina y el contrato-siendo que el partido liberal llego de ultimo-, cuando se encuentra en manos de persona de interminables vaivenes.

Luego de la indecorosa propuesta, la mayoría de los corporados, de partidos opuestos al “pobresismo”, se mantuvieron fuertes en su posición independiente. Y es que los pronunciamientos del mandatario capitalino reflejan sus estados emocionales (al estilo de algún mandatario de un país vecino); argumento poco creíble frente a la necesidad de administración y cálculo que requieren los asuntos más neurálgicos para la ciudad.

De nada sirvió atraer la ponderación del secretario de gobierno, quien parece haberse visto superado por un alumno efervescente y poco calculador. El jueves, antes de la reunión con el Ministro de Transporte, afirmó con la vehemencia de quien dicta la ley de puño y letra, que mientras estuviera en el poder no se construiría la ALO, cuando aun no había escuchado los argumentos técnicos del Ministro de Transporte.

De nuevo, vuelven los argumentos técnicos a desalojar los argumentos de jerarquía que ha querido imponer el alcalde de Bogotá. Con éstos argumentos de jerarquía no se ha persuadido a los concejales, quienes se declaran en oposición, con los peores pronósticos para el manejo de la ciudad por el alcalde Petro.

El viernes se ha escogido en el concejo las comisiones de planeacion, hacienda y gobierno, en un acto que nos orienta la manera en que el alcalde va ir acompañado de ingobernabilidad, dado que no ha alcanzado mayoría alguna en ninguna de ellas. No es como dice mockus, en un “flashback” de su esperiencia como alcalde de bogota, que se puede gobernar a Bogotá sin las mayorías en el concejo; a Petro le tocará un pulso imbatible para sacar adelante sus iniciativas, adelantando desde estas páginas un periodo de ingobernabilidad que se cierne sobre la ciudad.

En adelante, Petro tendrá que lidiar con la esclavitud a que lo conminan sus estados de ánimo, recordando aquel sabio proverbio según el cual: “es mejor ser dueño de su silencio que esclavo de sus palabras”.

martes, 31 de enero de 2012

NO HABRÁ PROSPERIDAD DEMOCRÁTICA SIN SEGURIDAD DEMOCRÁTICA.

Quisiéramos los colombianos que los atentados terroristas que sufren los diferentes “convoyes” de camiones cargados de petróleo en los llanos orientales, fueran una alarma para el gobierno en la necesidad de seguridad. Pero nos frustra que dichos actos terroristas no logran trasnochar al presidente santos, tal vez porque dichos actos suceden a kilómetros de distancia de la casa de Nariño.

Recordemos que el año pasado, tras el secuestro de unos ingenieros de una compañía petrolera, el presidente santos reaccionó con un publicitado operativo militar en la zona del secuestro, a la vez que amenazó a las compañías mineras de expulsarlas del país en caso de que llegaran a pagar una extorsión - éste último movimiento poco más populista que el primero-. Si de responder con seguridad a éstas empresas se tratara -y no sólo de una maniobra para bloquear una reducción en los índices de popularidad que parecen haber preocupado más al mandatario en aquél entonces- hoy no estaríamos lamentándonos de estos hechos, que algunos pueden ver como insignificantes.

Y es que esta situación ya es de apreciación de los inversionistas alrededor del mundo. Es así como el reporte londinense de la compañía “Business Monitor International” titulado “Colombia oil y gas report. Q1, 2012”, advierte en su página 9ª, en el análisis SWOT, que una de las debilidades de nuestro país es la seguridad, en la medida en que las FARC y otros grupos terroristas mantengan poder en grandes partes del territorio.

Concluye este valioso documento que corre peligro la sostenibilidad del incremento en la producción de petróleo, tras los ataques y extorsiones de que son víctimas las compañías del sector de hidrocarburos.

Este informe concluye que Colombia necesita de ingenieros experimentados para seguir en aumento en la producción petrolera. Será que el presidente santos se pregunta cuantos ingenieros están dispuestos a arriesgarse al secuestro?

Pareciera que el gobierno olvidara que la seguridad democrática fue el factor previo a afianzar la confianza inversionista, de cuyos resultados se vanagloria hoy el gobierno del presidente santos.

¿Cuántas compañías, como la Oxidental Petroleoum Company (OXY) pueden decidir reducir su operación tras violentos ataques, como los que ha recibido dicha compañía en el oleoducto de caño limón-coveñas, del cual es un importante participante accionista?.

En la actualidad, las extorsiones son “el pan de cada día” de las empresas petroleras, las mineras en general, las del sector transporte y la gran cantidad de empresas que han quedado expuestas a las amenazas de los grupos violentos, y desprotegidas tras unas fuerzas armadas temerosas. ¿Será esta suficiente alerta de que la confianza inversionista puede verse resquebrajada en Colombia?

Esperemos que, diferente al año anterior, el presidente Santos atine a concentrarse en los problemas de seguridad del país: quienes seguimos de cerca dicha problemática vemos retroceder al país a situaciones de inseguridad que no fueron la regla cuando el actual presidente de la república se desempeñaba como ministro de defensa en el gobierno del presidente Uribe.

sábado, 7 de enero de 2012

EL NUEVO MINISTRO DE DEFENSA VENEZOLANO Y LOS ARCHIVOS DE RAÚL REYES.

En desafortunada ocasión, ha acudido el presidente Chávez a nombrar como su ministro de defensa a quien estuviera cuestionado por su participación con la organización narcotraficante FARC.

Está detallado en el libro “los archivos de las FARC” publicado por el IISS, recopilado de los archivos que le fueron incautados a los narcotraficantes de las FARC, la actividad que desenvolvió dicho ministro cuando se desempeñaba como Director del Consejo nacional de Vivienda (CONAVI) en marzo de 2005, o cuando se desempeñaba como director de la DISIP, organismo de inteligencia venezolano, a partir de junio de dicho año.

Recapitulando los hechos conocidos como el “incidente de apure”, en donde fueron asesinados 5 soldados venezolanos y una ingeniera de PDVSA –de quien afirma las FARC, sostenía una relación personal con el presidente Chávez- en un enfrentamiento entre las FARC y las fuerzas armadas venezolanas a orillas del río Sarare en septiembre de 2004, sobrevino un período de crisis en la  relación que sostenía el gobierno venezolano y la organización narcotraficante FARC. Consecuencia del luto causado por esta masacre en las fuerzas militares, Chávez había ordenado a sus subordinados abstenerse de tener contacto con las FARC.

No es ninguna coincidencia que poco después de los hechos reconocidos como “El incidente de apure” se haya logrado la captura del canciller de las FARC, Rodrigo Granda. Tras su captura, le fue incautada una liberta de direcciones de militares y altos funcionarios del gobierno venezolano, la cual presentó el presidente Álvaro Uribe a dicho gobierno en protesta por sus relaciones con dicha organización. Acto seguido, el gobierno venezolano decide acceder a investigar dichas relaciones, en una especie de “Autoincriminación”, evento que permitió el entierro político de reconocidas figuras de la revolución bolivariana, como el señor Amílcar Figueroa o el señor Julio Montes.

A pesar de la “dureza” con que el gobierno venezolano sancionó a dichas personalidades de la revolución, quienes se han mantenido activos líderes chavistas, estas sanciones no ahuyentaron al recientemente posesionado ministro de defensa del vecino Estado Bolivariano, Henry Rangel Silva, de sostener contactos con  las FARC.

Luego del incidente de apure, la organización narcotraficante FARC sólo pudo conservar algunos pocos contactos, entre los más leales, el señor Henry Rangel Silva, quien para la época de marzo de 2005, cuando visitó a timochenko –hoy comandante de la organización narcotraficante FARC- se desempeñaba como director del Consejo Nacional de Vivienda (CONAVI).

En la visita de Rangel Silva a Timochenko en marzo de 2005, coincidieron ambos en la necesidad de relaciones estrechas entre las FARC y el gobierno venezolano, en un acto que califico de “apátrida” con los soldados venezolanos asesinados por las FARC apenas seis meses del “inicidente de apure”. Concluyeron que en el propósito de fortalecer la maltrecha relación, se necesitaba el nombramiento de un funcionario del régimen con acceso directo “al jefe” – Chávez- (en palabras de Raúl Reyes) que mantuviera la relación con el grupo guerrillero. Este hecho se encuentra narrado por el libro “los archivos de las FARC” capítulo Quinto, página 226.

No es ninguna coincidencia que tres meses después de su reunión con timochenko, en junio del año 2005, el señor Henry Rangel Silva fuera nombrado director de la DISIP, la agencia de inteligencia del estado venezolano, en sustitución de Miguel Rodríguez Torres. Éste último había  dejado la permeable institución tras el escándalo causado por la fuga de un reconocido narcotraficante colombiano, después de haber sobornado algunos agentes de la mencionada institución.

Diferente a los sucedido con Figueroa o con Montes, la historia de la relación del nuevo ministro Rangel Silva con las FARC no estuvo expuesta a la sanción del presidente Venezolano, y siendo director de la DISIP, ya para mediados del año 2006, Rangel Silva se reúne nuevamente con timochenko, ésta vez acompañado de Iván Márquez, para comunicarles nuevamente el apoyo de Chávez a la vez que les solicitó moderar el uso de territorio venezolano –conocidas algunas facciones de la narcotraficante FARC que operaba pistas para despachar la cocaína un poco más adentro de la frontera de lo permitido por el gobierno venezolano-, dado el acoso del gobierno norteamericano. Este hecho es narrado por el libro “los archivos de las FARC” capítulo Quinto, página 248.

Estas situaciones narradas en el libro “los archivos de las FARC”, nos permiten presumir que, contrario al sentir del pueblo Colombiano, el más contento con el nuevo ministro de defensa venezolano debe ser el comandante de la narcotraficante FARC, timochenko. El señor Rangel Silva es conocido suyo; le ha ayudado a las FARC en innumerables veces, ha tendido puentes entre Chávez y su organización narcotraficante.

A los colombianos nos surge una serie de dudas con este nombramiento: Qué se viene en las relaciones entre ministros de defensa? Podrá el Ministro Pinzón coincidir con un par venezolano que le ha servido a la organización que él persigue? Podrá establecerse una cooperación en inteligencia fluida con quien en tiempos pasados desde la DISIP desviara los esfuerzos en inteligencia entre los dos países? Cómo se llevará una relación entre gobiernos en cuanto a la defensa del territorio, si el par del Ministro de defensa colombiano en el gobierno Venezolano se reconoce aliado de las FARC aún cuando las relaciones entre esta guerrilla y el gobierno de Chávez ha sufrido reveses?.

Pero la duda más importante para los colombianos respecto a este nombramiento es esta: Será el luto por la muerte de los policías y militares colombianos secuestrados por las FARC tan fulminante como el luto del presidente venezolano por la muerte de los soldados en el “incidente de apure”?

A todas estas, no sabemos qué pensará el presidente Santos de los nombramientos de su nuevo mejor amigo, pero seguramente sentirá menor “escalofrío” que aquél que sintió el expresidente Uribe con los nombramientos de algunos ministros una vez se posesionó el presidente Santos.

domingo, 13 de febrero de 2011

los DIALOGOS.

Desde hace un par de semanas, confirmada la intención de negociación de las denominadas "bacrim" con el ejecutivo por intermedio de un prelado costeño, e igual voluntad manifestada por parte de las FARC, quienes han escogido a la exsenadora Córdoba para canalizar su deseo, mientras liberan secuestrados a cuenta gotas, ha vuelto al ruedo la posibilidad de los diálogos con los grupos alzados en armas con el ejecutivo.


El ministro Vargas lleras dijo, en el caso de la intermediación del prelado costeño, que a las bacrim no les queda una salida diferente que su sometimiento a la justicia, pronunciamiento que felicitamos por su coherencia en la lucha contra el narcotráfico y la criminalidad que de dicho flajelo derivan aquellas organizaciones.


Lo que debemos analizar a profundidad es la conveniencia de un diálogo con las FARC y los demás movimientos guerrilleros. El Estado Colombiano ha demostrado la capacidad disuasiva de sus fuerzas armadas frente a éstos grupos insurgentes: no me cabe duda que es ello precisamente lo que ha generado la intención de diálogo en la guerrilla.


La presencia del elemento "Guerrilla" en la actualidad nacional, es más que una tara que evita el desarrollo del país, inicialmente, por las cifras que su accionar arroja sobre los más elementales derechos de los ciudadanos, garantizados supuestamente por la Constitución. Desde los homicidios, secuestros, reclutamiento de menores, desplazamiento y violaciones, etc., éstos grupos han hecho ver nuestro suelo como uno de los más violentos del mundo, dejando a su paso algo más que subdesarrollo.


Diálogos, negociaciones o "pactos" -como lo denominara el expresidente Pastrana en su entrevista el día de ayer-: no son términos que difieren en su finalidad, en cuanto el término que entre éstos se escoja, implica que dos partes quieran encontrar un entendimiento, "topoi" o punto común, sobre el cual se pueda evolucionar el estado actual de las cosas, en especial, la guerra que ha vivido y vive Colombia.


De la guerra ideológica que vivió el país décadas atrás, aún hoy pervive la guerrilla financiada por el narcotráfico, el mismo que financió los grupos de autodefensa -hoy desmovilizados-. El narcotráfico es el único enemigo de la sociedad colombiana. Hace mucho tiempo se demostró que la guerrilla había fincado su empresa en el narcotráfico, como también se demostró a su tiempo la misma empresa en los movimientos de autodefensa. Guerrilla y bacrim hoy conforman un mismo bando: narcotraficantes.


Colombia no termina de pagar el precio que ha dejado la negociación con el narcotráfico: fue así cuando en el gobierno del expresidente Gaviria se negoció con Pablo escobar y el cartel de Medellín, de igual manera que sucedió con el expresidente Samper cuando negoció con el cartel de Cali. De igual manera, se ve reflejado éste error en el accionar de las bacrim, derivado su actuar de una negociación con las autodefensas. El narcotráfico siempre toma aquellos elementos curtidos en la delincuencia para asegurar su pervivencia por la única y lógica razón de su ilegalidad.

domingo, 19 de septiembre de 2010

APLAZAMIENTO DE REUNIÓN DE CANCILLERES COLOMBIA-VENEZUELA.

Por:
José Alejandro Ramírez L.

Contrario a lo que pregonan los medios, no me sorprende el anuncio de la suspendida reunión de los cancilleres Holguín y Maduro, emplazada para fecha posterior a los comicios para la elección de la asamblea de diputados en el vecino país.

Colombia ha obtenido un relativo éxito tras el apaciguamiento de las relaciones diplomáticas con el gobierno de Venezuela. No se logró la comisión de verificación solicitada por el gobernó saliente del presidente Uribe; el gobierno entrante de Colombia retiró esa propuesta como medio para obtener paz y un principio de pago de la cuantiosa deuda que los importadores de ese país deben al sector exportador del nuestro.

Sin duda, fue una jugada maestra para el entrante gobierno de Juan Manuel Santos, quien se ha podido dedicar a impulsar las reformas prometidas en campaña, con las bancadas alineadas alrededor de la mesa de unidad nacional. En el entretanto, han salido a brillar los éxitos cosechados en el gobierno del presidente Uribe: una estabilidad económica centrada en la baja inflación, la creciente inversión extranjera, la bonanza del sector minero, por mencionar sólo algunas. La falta del debate ideológico intenso que se vivió en los últimos años del gobierno Uribe, ha dejado mostrar las virtudes de la expectante economía colombiana, quien se suma a las más atractivas de Latinoamérica.

Pero, como en política a veces los resultados son ambiguos, el presidente del vecino país salió bien librado de lo que parecía ser la estocada para terminar con sus mayorías en la asamblea de diputados. Colombia, junto a un grupo de valientes venezolanos, se había decidido a denunciar las violaciones del régimen jurídico internacional por parte del paria vecino. En los medios de opinión colombianos, existió complicidad para dar espacio en sus micrófonos a los agobiados venezolanos, quienes cada vez más se ven despojados y sus canastas vacías, tras una intenso problema de desabastecimiento de bienes, ello sin mencionar la ola de violencia que vive el vecino país.

Percatado el gobierno colombiano de los efectos que tuvo su diálogo, fructíferos a todas luces, decidió bajarle la velocidad a la disposición del gobierno Santos para restablecer las relaciones diplomáticas. Ello se confirma por el anuncio de dos situaciones fundamentales en los temas que se había propuesto la comisión de ministros conformados para el restablecimiento de las relaciones: primero, el ministro Díaz-Granados ha observado con precisión problemas en el pago de la deuda anunciada por el gobierno de Venezuela, concluyendo que dicha nación aún no logra dar cumplimiento a su inicial compromiso (se ha pagado los réditos a las aerolíneas únicamente).

El más sensible, es el segundo anuncio: el aplazamiento de la reunión de cancilleres una vez se verifique la realización de los comicios a la asamblea de diputados en Venezuela. Este particular es definitivo, en tanto supedita el contenido de los diálogos y la orientación que estos puedan recibir a futuro, al resultado de las votaciones en Venezuela. Lo anterior muestra la interpretación que le da el gobierno de Colombia a las votaciones del vecino país: no es lo mismo dialogar con un gobierno que tiene mayorías en la célula legislativa, que dialogar con un gobierno expuesto a perder dichas mayorías, como se prevé le sucederá al vecino gobierno, aún en contra del presupuesto petrolero que se ha volcado en la consecución de los votos de los venezolanos.

El gobierno colombiano no es el único expectante en la votación venezolana. De presentarse una derrota del régimen chavista en los comicios de la célula legislativa, es predecible la generosidad del mandatario vecino, quien se propondrá el abastecimiento de bienes de su mercado interno, en cuya demanda es valioso el aporte de la industria colombiana. Lo anterior, como medio para intentar subsanar una derrota. Esperamos que los vaticinios de derrota electoral del vecino mandatario puedan consolidarse en la votación a realizarse este mes, no sólo por las expectativas de ventas que alrededor de éste hecho puedan sobrevenir, sino porque anhelamos la estabilidad política del vecino país.

domingo, 25 de julio de 2010

LA DERROTA DE LAS FARC SÓLO SERÁ POSIBLE TRAS UNA ESTRATÉGICA COMBINACIÓN DE FUERZA ARMADA Y DIPLOMACIA.

Por: José Alejandro Ramírez L.

El presidente Uribe ha hecho bien en hacer pública la denuncia sobre la presencia guerrillera de las FARC en el vecino territorio del pueblo bolivariano, antes de su partida. Es precisamente en el período de los gobiernos de Uribe, en que las FARC han debido traspasar la frontera para sobrevivir, dada la presión que con éxito se ha ejercido en su contra.

La estrategia de las guerrillas colombianas de sobrepasar la frontera es efectiva siempre y cuando se cuente con la deliberada cooperación de las autoridades del vecino país. Claro, ello va en contra de la ley, toda vez que existen tratados y convenios que han sido firmados por Colombia, Venezuela y Ecuador para prevenir el terrorismo y el tráfico de estupefacientes, entre otra clase de delitos (para citar solo algunos: Extradición, caracas 18 de julio de 1911, ley 26 de 1913; OEA, Convención interamericana sobre asistencia mutua en materia penal; Acuerdo bilateral de cooperación y asistencia judicial en materia penal Colombia-Venezuela; UN, Convención de las naciones unidas contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, Convención para prevenir y sancionar los actos de terrorismo configurados en delitos contra las personas y la extorsión conexa cuando estos tengan trascendencia internacional).

Con Ecuador, ha sido posible que estos tratados se empiecen a cumplir y empezamos a recibir noticias de una exitosa COMBIFRON Colombia-Ecuador; pero no se necesita ser muy conocedor de la Geopolítica para entender que este mecanismo no se activará con la hermana república de Venezuela.

Al denunciar Colombia la permanencia de terrorista de las FARC en el territorio del hermano país, realmente lo que hace es poner en conocimiento de todas las naciones de la tierra, la vulneración de los tratados por parte del gobierno de Venezuela, a la vez que da muestras del gran acervo probatorio o “dossier”, como ha sido llamado por los medios (Computador de alias Raúl Reyes, grabaciones tomadas por los reinsertados, etc.) La pregunta que nos estamos haciendo ahora es ¿Para qué?, ¿Cuál es el siguiente paso?. Chavez lo sabe, su reacción congelando las relaciones diplomáticas con Colombia ha sido previsible, según la prensa internacional. Pero en la escalada del conflicto, y dados los ambiguos pronunciamientos del vociferante vecino, nos hemos preguntado si el paso siguiente es el restablecimiento de las mismas (si aún existen canales diplomáticos para dirimir las diferencias) o una confrontación bélica.

El “insulzo” presidente de la OEA, ha dicho que no intermediará en esta diferencia, lo cual a todas luces es un error, toda vez que es este organismo internacional quien está llamado, por su objeto y función principal, a dirimir las diferencias de las naciones americanas. Este error no nos extraña, pues este organismo se ha mostrado insuficiente en anteriores oportunidades para tomar medidas que resuelvan los conflictos. Lo que si nos extraña que la ONU haya dicho que debemos dialogar con la vecina nación; y ello es cierto, existe un “pequeño detalle” que omite la ONU, para un diálogo se necesitan dos partes que respeten una serie de reglas, y una de ellas ha decidido romper la institucionalidad representada en los tratados internacionales, ¿qué se puede esperar de aquella?. Ni qué esperar de las funciones del encargado presidente de la UNASUR, es previsible la parcialización de este organismo dada su cercanía con el generoso Chávez.

La confrontación armada es la acción menos deseada por los pobladores de ambas naciones y ya ha expresado el presidente Uribe que nuestra capacidad militar ha sido utilizada para la confrontación armada interna, como lo demuestra la adquisición de armamento por parte de las fuerzas militares de Colombia; pero también se conoce que la asistencia militar recibida por los EEUU han servido para detener a Chávez, quien está ávido de un conflicto armado con Colombia: ha sido pronunciada y reiterada su voluntad de “defenderse” de un ataque proveniente de Colombia, ha hecho innumerables compras de armamento para un conflicto internacional, ha establecido convenios militares con naciones de denodada orientación belicista y terrorista, etc.

El mundo no le ha dado la suficiente atención a este extraño personaje. Ninguna instancia internacional se muestra partidaria de intervenir activamente en una solución que lleve a resolver el conflicto. Todos saben que Chávez alberga a los terroristas de las FARC, no necesitan los videos, grabaciones y demás; esa es la razón de que la verificación pedida por Colombia el jueves de la semana anterior no se vaya a surtir.

La actividad diplomática del gobierno Uribe se centró en conseguir apoyo de todas las naciones posibles al conflicto armado Colombiano, encontrando eco en aquellas naciones que han procedido a declarar a las guerrillas como movimientos narco-terroristas, empezando a develar la máscara de “Robin hoods” con la cual aún pretenden mostrarse (recuerden el video de los sofisticados campesinos cultivando con las ametralladoras “al cinto”). Pero, ¿es posible conseguir el apoyo de las naciones alrededor de un presidente que apoya a los grupos armados terroristas provenientes de Colombia?, sobre todo cuando dicho presidente se ha vuelto una mano generosa en el suministro de mineral tan preciado como el petróleo.

No solamente conocemos las virtudes de estratega que caracterizan a nuestro presidente electo Juan Manuel Santos, sino que aplaudimos su prudencial silencio y esperamos que pueda tomar las mejores decisiones. Ha hecho bien en designar a Maria Ángela Holguín como Ministra de Relaciones Exteriores, sabemos que existe una enorme distancia con el polémico Maduro, es un buen comienzo, la hazaña mayor está por emprenderse.

La derrota de las FARC será una estratégica combinación de Fuerza Armada y Diplomacia. Sin descuidar la primera, sin duda legado del presidente Uribe, esperamos que nuestro próximo presidente ponga su cuota en el fortalecimiento de la diplomacia Colombiana.